Amar sin apego, simplemente amar
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¿Por qué cuando amamos, siempre condicionamos de alguna manera?, ¿por qué es tan doloroso el desamor del ser que amamos? ¿Por qué si llega el desamor o el desengaño viene siempre acompañado de una desilusión y de un profundo dolor?, ¿por qué no solo amar?… con total desapego, sin expectativa, sin cuestionamientos, dejando al ser amado en total libertad de hacer, de amar a alguien más, de buscar alimento espiritual en otras fuentes; dejarla ser, dejarla incluso reciprocar, pero sin esperar nada, aún en ese caso, pensar que es solo casual, que no es una consecuencia, ni una respuesta, sino una casualidad y que seguramente después del aquí y ahora, simplemente se esfumará, que así como llegó, de repente se irá, que nada es para siempre, que todo es temporal.
Qué difícil es amar sin reglas, sin tratar de adquirir títulos de propiedad; si lográramos amar sin apegos, sería sin duda la mejor y verdadera forma de amar, todo lo demás es mera vanidad.
Si amamos sin esperar nada a cambio, será verdaderamente amar, como me imagino lo hizo Jesús con cada alma que tocó, no pudo ser de otra manera.
Estoy consciente de que amar duele o termina por doler, pero el dolor no deriva del amor, sino de amar con apego, porque si amaramos de manera incondicional, cuando apareciera el desamor o el desengaño por parte del ser amado, no habría ese auto-tormento de cuestionarnos ¿Qué paso? No sobrevendrían las noches de insomnio, tratando de entender, de buscar una razón, que además, quizás nunca aparecerá, ¿en qué fallé? ¿No fui o no represente lo suficiente? ¿No le llené?
Porque el engañado no sufre, sufre el desengañado y no sufre por no ser amado, sino por sentirse traicionado; Pero aun si no lográsemos desapegarnos del amar y supiéramos que va a doler, seguiría valiendo la pena, porque como diría Bertrán Rusel, se puede renunciar a muchas cosas y ser feliz, menos al Amor.
Si amaramos incondicionalmente y eso sucediera, por lo menos no surgiría el dolor, veríamos la situación de una manera natural, incluso si se pensara que se cometió un error, este no sería de quien amó.
Jorge Bucay nos da una aportación notable, que pudiese ayudarnos a clarificar, citando a Joseph Sinker “el amor es el regocijo por la mera existencia de la persona amada” y nos agrega Bucay “para mí el amor, es la decisión sincera de crear una espacio de libertad tan amplio, como para que ella pueda elegir hacer con su vida, con sus sentimientos y con su cuerpo lo que desee, aun cuando su decisión no me guste, aun cuando su decisión no me incluya.
Creo que es tarea de todo ser humano, tratar de “amar sin apego, de simplemente amar” de la manera que Jesús nos enseñó.