Una de las funciones que tenemos padres
y madres es lograr que hijos e hijas fortalezcan valores sólidos y habilidades que
les permita tomar decisiones en forma autónoma, que aprendan a ser los
soberanos de sus pensamientos, emociones, palabras y acciones, que sepan volar
con los propios recursos y talentos y que aprendan cómo hacer camino de vida en
forma responsable, constructiva y autorealizante.
Para lograr está función padres y
madres necesitamos saber amar con autoridad y ejercer autoridad con
amor al servicio de la formación. Para ello deja los errores con los
cuales saboteas el poder de la autoridad basada en el autoritarismo y/o la permisividad,
renuncia a ejercer autoridad basada en la
rabia, el descontrol y el uso de la fuerza y aprende cómo hacerlo con base en
el amor, la serenidad y la firmeza, es
decir ejerciendo una autoridad al servicio de la formación de
hijos e hijas.
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